Luego de mi apasionada exposición sobre el Quijote surgieron preguntas como: - Profe, usted se va a volver loca como él de tanto leer libros ¿no? Agradecí que consideraran que aún NO estoy loca y procedí a leerles un fragmento (odio fragmentar pero si no se me hace imposible, aclaración culpógena). Todavía no descubro si fue mi tono de voz o qué, pero quedaron toditos en un estado de ensoñación tan grande que retomé el análisis hoy. Por suerte estaban más despiertos y en ese despertar se obsesionaron con mi supuesto parecido con Celeste Cid, por mi pelo obvio... como la culpable de esto se llama Melisa, comencé a llamarla Melisendra, personaje que aparecía en el fragmento. A lo que la misma alumna de ayer respondió: - ¿Vio, profe? Ya se volvió loca, así que no nos haga leer más a ver si nos contagia...